LUIS CASTELLS Y SIVILLA- 26.1.1857 – 25.2.1897

LUIS CASTELLS Y SIVILLA- 27.4.1858 – 25.2.1897

                                     Luis Castells y Sivilla 27.4.1858- 25.2.1897
Luis Castells y Sivilla 27.4.1858- 25.2.1897

Luís Castells y Sivilla, hijo de una familia catalana, nació el 27 de abril de 1858 en Ruidarenes, Girona y fue bautizado en la iglesia catedral de Barcelona.Hijo de Luis Castells y Comas hermano de Jaime Castells y Comas y de Rosa Sivilla Gener.Primo hermano de Don Jaime Castells y Comas era Luis Castells y Sivilla establecido en Buenos Aires a mediados del siglo XIX.
Construyó la Casa de España, actual sede del casal catalá de Buenos Aires en la calle Chacabuco. Argentina , el Centre Catalá (17 de Junio de 1886) y el Montepío de Montserrat.
En el Casal Catalá de Buenos Aires hay un retrato al óleo de él y otro de su esposa. Le dieron a su esposa Elisa Uriburu de Castells la Banda de Damas Nobles de María Luisa.
Estuvo vinculado a los inicios del Banco Transatlántico y negocios de importación y exportación habiendo adquirido varias estancias en la Argentina. Era millonario, sus rasgos de prodigalidad y desprendimiento se contaron en su época no sólo por el valor intrínseco de los mismos sino también por el carácter de espectaculares que tuvieron.

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Libro de Nacimientos de la que surge que Luis Castells y Sivilla nacio en la ciudad de Barcelona.

 

Medallas conmemorativas de la inauguración de la Casa de España por Luis Castells (anverso y reverso).

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La reina regente de España le otorgó el título de Marqués con Grandeza de España y otras concesiones nobiliarias.
En la ciudad de La Plata (Argentina) en una función de la actriz española María Tubau (1854-1914) a la que asistiera el viejo actor Valera le regaló éste un cheque de $ 10.000.00 suma que Valera dijo cimentaba su felicidad.
Falleció en su quinta de Punta Lara el 25 de febrero de 1897. Hay una medalla conmemorativa de la Casa de España que figuró en el Catálogo del remate de la exposición de Andrés Lamas en el No. 150. “Casa de España por Castells”. Esta enterrado en el cementerio porteño de la Recoleta junto a su amada hija Elisa quien falleciera poco antes que él y a consecuencia de lo cual se suicidara.

                                     Elisa Uriburu Uriburu de Castells.
Elisa Uriburu Uriburu de Castells.

Elisa Uriburu Uriburu, su esposa, nacida el 29/12/1865 en Salta y fallecida el 2/7/1910 en Buenos Aires, hija de Francisco Uriburu, Patrón en Salta nacido el 13/7/1844 bautizado en Salta el 7 de octubre de 1844 Abogado, Senador, Ministro de Gobierno y Ministro de Hacienda y Dolores Uriburu Castro n 1846. c.m. 18/4/1884 en Buenos Aires con Luis Castells fallecida en Buenos Aires el 15/3/1913.

             Elisa Uriburu Uriburu de Castells y Sivilla 29.12.1865 -2.7.1910                       -
Elisa Uriburu Uriburu de Castells y Sivilla 29.12.1865 -2.7.1910 –

N.P. de Casimiro de Uriburu y Hoyos bautizado en Salta el 26/9/1810 y de Mercedes Patrón Escobar N.M. de Juan Nepomuceno de Uriburu y Hoyos y de Casiana Castro Sanzetenea. (Casimiro y Juan Nepomuceno eran hermanos). José Evaristo de Uriburu y Alvarez de Arenales (el primer presidente Uriburu) es hijo de Evaristo de Uriburu y Hoyos, hermano de los abuelos de Elisa, por lo que el presidente es tío segundo de Elisa .
Hay una foto de Luis Castells y Sivilla en un libro sobre el centenario de la República Argentina (1810-1910) en que recibía a su Alteza Real la Sra. Borbón de Padilla (Padilla era argentino de Tucumán) y juntos visitaron Buenos Aires donde hoy hay descendientes Padilla Borbón.
Descendencia de Luis Castells y Sivilla y Elisa Uriburu Uriburu:

            Luis y Elisa Castells Uriburu.
Luis y Elisa Castells Uriburu.

Su hijo Luis Castells Uriburu nace el 21/1/1889 en Bs.As. y fallece el 3/8/1936, Bs.As. Casado el 18/5/1912 en la Parroquia de La Merced de Bs.As. con Doña Josefina Elena Roca Funes, nacida el 14/4/1873 y fallecida el 5/1/1974; tienen como único hijo varón a Luis Francisco Castells Roca, diplomático argentino, entre otros cargos Embajador en Londres, nacido el 27/4/1914 y fallecido el 6/1/1971, casado el 26/9/1949 en la ciudad de Bs.As. con Audrey Alma Davies sin descendencia, nacida en 1910. Sus hermanas Clara Agustina Castells Roca, nacida el 31/1/1917 y fallecida el 28/11/1953; Elisa Castells Roca y Josefina Castells Roca.(El Museo Roca de Bs.As. creado por Decreto 4838 del 16/6/1961 y declarado Monumento Histórico Nacional, Argentina, por Ley 16432 Artículo 67 del 10/12/1961, Acta firmada por el Presidente Arturo Frondizi y por Josefina Roca de Castells, hija del ex-Presidente Julio Argentino Roca.)

                                     Luis Francisco Castells Roca.
Luis Francisco Castells Roca.

La otra hija de Luis Castells y Sivilla, Elisa Castells Uriburu nació alrededor de 1892 y falleció de muy pequeña, unos meses antes de la muerte de su padre.
Luis Castells Uriburu casado con Josefina Roca que tienen como hija a Josefina Castells Roca casada con Carlos María de Alvear Moreno 28/11/1907.

                              Josefina Roca Funes de Castells Uriburu.
Josefina Roca Funes de Castells Uriburu.

Josefina de Alvear Castells Roca se casa con Federico Montoreano, c.m. con Montoreano,
b. Isabel de Alvear y Castells Roca, n. en Bs As en 1941, Alumna del Colegio Sagrado Corazón, c.m. con Frías, c.s. ,
c. Clara de Alvear y Castells Roca, n. Bs. As. el 22.IX.1942, c.m. allí el 24.XI.1964 con Dn Alberto Arturo Aarón de Anchorena Udaondo, n. en Bs As el 19.II.1938 (divorciados), unida luego a Dn Félix González Alzaga y Barreto (Padres a su vez de: a1. Clara de Anchorena Alvear, n. Bs. As. el 18.XI.1965, c.m. con Dn Marcos Estévez (son sus hijos:
a1a. Diógenes Estévez Anchorena, n. Bs. As. 10.I.1994, a1b. Paloma Estévez Anchorena, n. Bs. As. 12.III.1998, a1c. Violeta Estévez Anchorena, n. Bs. As. el 12.III.1998),
a2. Alberto de Anchorena Alvear, n. Bs. As. 26.IV.1967, c.m. Bs. As. 23.IV.1993 con doña Mariana Murga, n. Bs. As. 12.VI.1969 (Padres a su vez de: a2a. Santiago de Anchorena Murga, n. Bs. As. 12.I.1996), a3. Candelaria de Anchorena Alvear, n. Bs. As. 16.X.1970), d. Carlos de Alvear y Castells Roca, e. Teodelina de Alvear y Castells Roca] , 2 . “€廬sabel”€・María de Alvear Moreno, n. en Bs As, b. 01.I.1909, 3. María de Alvear Moreno, n. en Bs As, b. 16.V.1913.

Carlos María de Alvear Moreno, n. en Bs As, b. 28.XI.1907, Alumno del Colegio Champagnat, Abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1932.
Abogado, Empresario, Historiador, como tal escribió una réplica a las memorias del general Tomas de Iriarte, movido por la admiración a su tatarabuelo, el general Carlos Maria de Alvear; el héroe de Ituzaingó, a quien rindió homenaje en un libro en el segundo centenario de su nacimiento, Secretario del Departamento Nacional del Trabajo,
Abogado de la comisión de control de la Corporación del Transporte, entre 1932 y 1942, comisionado municipal de San Fernando, presidente del Banco Municipal de Prestamos y director del Banco Central. Fue secretario de Hacienda de la ciudad de Buenos Aires, en la intendencia de Carlos Alberto Pueyrredon, hasta el golpe del 04.VI.1943. Presidente de La Estrella, la compañia de seguros mas antigua del país entre 1956 y 1983. Presidente del Centro Azucarero Argentino, Director del Banco Popular Argentino.
Hacendado de Ascochinga, Cordoba “廰a Paz”・ Vocal y Miembro del Tribunal de Honor del Jockey Club 1988-1996, Socio de el Circulo de Armas, etc.

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Elisa Josefina Castells Roca, hija de Don Luis Castells Uriburu y de Dña. Josefina Roca, n.p. de Dn Luis Castells y Sivilla, nacido en San Baudilio de Llobregat, Cataluña, establecido en Buenos Aires a mediados del siglo XIX, Comerciante, Empresario, Banquero, Importante Hacendado. Construyó y donó la Casa de España, que fue posteriormente la embajada de España en Buenos Aires, Fundador del Centro Catalán en Bs As en la calle Chacabuco el 17.VI.1886, donde aún hoy se conserva dos magnificos retratos al óleo, el suyo y el de su mujer. Por su enorme obra de beneficencia y filantropía fue creado Maqués con Grandeza de España , deprimido por el fallecimiento prematuro de su hija Elisa, y los problemas económicos que soportó desdpués de la gran crisis de 1890 se suicidó en su quinta de Punta Lara “弖illa Elisa”・el 25.II.1897, siendos sus restos conducidos a su panteón familiar en el cementerio de la Recoleta. Una localidad en las cercanías de la ciudad de La Plata “弖illa Castells”・ conmemora a su persona.
Josefina de Alvear y Castells Roca, c.m. con Dn Federico Montoreano, c.m. con Montoreano.

Palacio Castells Punta Lara , Provincia de Bs.As. mandado construír por Luis Castells y  Sivilla y familia.
Palacio Castells Punta Lara , Provincia de Bs.As. mandado construír por Luis Castells y Sivilla y familia.
                                          Luis Castells i Sivilla
Luis Castells i Sivilla

Texto extraído de la revista ¨La Ilustración¨.
D. Luís Castells y Sivilla, hijo de una distinguida familia catalana, nació el 27 de abril de 1858 en Ruidarenes, Girona y fue bautizado en la iglesia catedral de Barcelona. Desde su más tierna infancia creció vigoroso y robusto, dando evidente muestra de su viveza y trave sura infantil. A los siete anos de edad, aunque de carácter dócil, ya dió á conocer su iniciativa y su fogosa imaginación. Sus padres le dieron la primera base de su instrucción colocándole de alumno interno en el Colegio de los RR. Padres Escolapios, en el cual permaneció más de seis anos con muy buen com portamiento y con la aplicación propia de su despejada inteligencia. Al salir de aquel colegio, su padre, D. LuísCastells y Comas, atendiendo la as piración y el deseo de su hijo de no seguir carrera literaria y sí la del comercio, previos los estudios mercantiles oportunos, le dedicó á esta carrera, y desde muy joven, a los catorce anos, entró de de pendiente en el escritorio de otro naviero de Barce lona de su intimidad, á fin de que adquierese la práctica de los negocios y, á su día, pudiese, como hijo mayor, regentar y dirigir la acreditada casa de comercio de su padre. No satisfizo más tarde, su ambición, este proyecto, y á los dos anos, apoyán dose en que el servicio personal forzoso de las armas, que regía á la sazón, levantaría obstáculos á su porvenir, consiguió que sus padres le concedie ran trasladarse á América, su sueno dorado. Fué
á la isla de Cuba, con motivo de residir allí unos hermanos de su madre, y muy luego entró de dependiente ó empleado en la casa de comercio de los Sres. Bosch y Palés, de la Habana, donde permaneció hasta los 18 anos de edad. En este estado, su inexperta imaginación y las consiguientes aberraciones é ilusiones de la juventud que dispone de recursos pecuniarios y de omnímoda independencia, dieron margen a que sufriese un período de cinco anos de contrariedades y accidentes lamentables el noble corazón y buen instinto del joven Castells, hasta que providencialmente, en 1882, llegó el momento de que fijase su residencia en la capital de la República Argentina, y quiso Dios que con la experiencia del mundo lograse en breve recu perar el tiempo perdido, entrando de lleno en la realización ó práctica de sus ideales. Poco tiempo necesitó para acreditar su iniciativa y talento financiero para las grandes empresas y negocios en aquel rico país, virgen en ciertos negocios de grande importancia; y en poco más de seis años ha logrado adquirir allí elevadísima representación social y una cuantiosa fortuna con la creación y desarrollo de aquellas empresas. No se sabe qué admirar más en él, si el caudal de inteligencia desenvuelto en el planteamiento de tales empresas, o la infatigable laboriosidad de su fundador; y no nos cabe la menor duda que puede decirse que el Sr. Castells y Sivilla ha heredado y representa hoy el- espíritu del genio catalán de Pura raza. Para probar su inteligencia en el planteamiento de los negocios de primer orden, bastará que con signemos que en la Junta de accionistas del «Banco Mercantil de la Plata» (que fué la primera empresa que inició),por voto unánime se acordó honrarle con una rica y hermosísima medalla de oro, que se mandó acunar con la siguiente dedicatoria: en el anverso: “:888, el Banco Mercantil de la Plata dedica esta medalla á su fundador y primer Director Gerente,» y en el reverso: «A D. Luís Castells, en testimonio de gratitud por su inteligente y laboriosa Dirección» Francisco Uriburu.—任ai los Dorado.—・Napoleón Uriburu.—認rancisco Lavalle.—寧uan Bautista Médici.—寧osé Peró.—尿lejandro Dorado.—寧ulián Barraquero. Seguidamente, entre otras empresas, se ideó é inauguró la fundación de la hermosa población denominada «Villa Elisa,» que se bautizó con este nombre en obsequio á la bella esposa del Sr. Castells, dona Elisa Uriburu, distinguida joven argentina, hija del eminente y opulento banquero don Francisco Uriburu, ex ministro de Hacienda de aquella República y dignísimo presidente del Banco de la provincia de Buenos Aires y del Banco Mercantil de la Plata. Las principales grandes empresas en que está interesado nuestro célebre compatricio el Sr. Castells y á las cuales dedica especialmente su impulso y talento financiero, son las siguientes: Companía de Muelles y Depósitos del Puerto de la Plata. —任ompanía colonizadora del Limay.—熱ercado de frutos del Puerto de la Plata.—任ompanía y fábrica de cales argentinas. —任anteras del Mmuano. Arenales y Puerto del Sauce.—熱édici y Compa nía, empresa constructora del Puerto de la Plata. Hé aquí el hombre de negocios. Pasemos ahora á referir los actos de noble desprendimiento del senor Castells; para ello nos concretaremos á extractar algo de lo que ha publicado la citada prensa. El Noticiero Universal, de 27 de mayo, dice lo siguiente: «No sólo la prensa catalana, sinó en general toda la prensa española y americana, se ocupa, de algún tiempo á esta parte, en los rasgos de esplendidez que han hecho ya célebre el nombre del acaudalado hijo de Barcelona, D. Luís Castells y Sivilla, residente en•「 Buenos Aires. A su generoso donativo, cuando en aquella ciudad hispanoamericana se celebró la fiesta de las flores, siguieron otros rasgos como el regalo de diez mil duros al anciano actor D. José Valer°, la construcción del palacio que lleva ya el nombre de «Casa de España», sin dejar de acometer grandes y provechosas empresas que á la par que redundan en beneficio de sus semejantes, enaltecen el nombre de Espana por el eco que repercute sus actos y hace resonar el nombre del dadivoso catalán dando importancia y prestigio á la madre patria. Pruébalo la voz general de la prensa bonarense que diariamente dedica largos artículos á ensalzar el nombre de D. Luis Castells y Sivilla, á quien El Nacional, periódico serio y respetable, que cuenta 37 años de existencia, dedica en su número del 30 de abril último un largo artículo, del que entresacamos los siguientes párrafos: «El que va de esta ciudad (Buenos Aires) á la de La Plata, por cualquiera de las vías férreas que nos ligan con la capital de la provincia, puede ver, cerca del empalme Pereyra, las magníficas construcciones que allí levantan los Sres. Uriburu y Castells. Son verdaderas residencias condales: edificios suntuosos, parques en formación, espléndidos sembradíos, viñedos, grutas, puentes, de todo hay allí para hacer agradable el vivir.—猫a que está á la izquierda se llama «Villa Elisa.» Levantase elegante el edificio del Sr. Castells rodeado de toda clase de encantos, 412 LA ILUSTRACION. N. 452 GRANADA: CUEVAS DE GITANOS EN EL CAMINO DE SACROMONTE. DE FOTOGRAFÍA DE D. JOSÉ GARCÍA Al-OLA. N.’ 452 LA ILUSTRACION. 413 no siendo el menor de todos el que provoca estas líneas: un edificio espacioso, que desde el primer momento nos llamó la atención; acerca del cual tomamos informes, y que viene á ser una nueva prueba de la munificencia con que el Sr. Castells emplea sus dineros en fines que no pueden ser más plausibles. Ese edificio es una escuela: el futuro colegio de «Villa Elisa», con capacidad para doscientos ninos, y que será donado por el Sr. Castells á la provincia de Buenos Aires, por medio de escritura pública, corriendo él con todos los gastos de ensenanza y asegurada á perpetuidad la fundación, con una renta que servirá para pago de maestros y adquisición de todos los medios necesarios, á fin de que la enseñanza prospere y sea rica en frutos para los niños de los alrededores. estos hechos, coronados por la creación de la escuela que redimirá la inteligencia de los niños de aquellas soledades, se encuentran vinculados por un hilo fuertísimo y visible, y constituyen un timbre de ho nor para el hombre que los ha concebido y realizado. Nosotros no conocemos al Sr.Castells; no hemos ni siquiera cambiado nunca con él un saludo en la vida de relación, y esto nos pone en el caso de poder ser justicieros é imparciales. Sus actos forman un bello ejemplo, y no se salga con la torpe sentencia de que con ello busca el renombre, el aplauso y la admiración; porque con este criterio, ya que no hay otra moral que la del interés, adiós ambiciones, en sueños, aspiraciones de elevarse sobre el nivel común, pues no hay acto de los hombres que no sea tendente á producir una utilidad al que lo ejecuta, pana. Por nuestra parte, admirando los actos de nuestro insigne paisano, los juzgamos desde punto de vista más elevado, y sin ser excépticos, ni mucho menos, creemos el bien por el bien; y lo creemos tanto más, en cuanto se nos ofrece ese dechado sin gularísimo, en cuyo corazón la generosidad brota expansiva cual una flor pura en el espesor del bosque. Oigámosle, por último, á él mismo en el elocuente brindis que pronunció, cuando recientemente la colonia española de Buenos Aires creyó deber obsequiarle con un banquete en testimonio de gratitud por su cesión á España del citado palacio. «Lo construiré, dijo, destinado á los fines que se expresan en la donación hecha al gobierno espanol, para que esté dignamente instalado en esta capital Argentina la representación de mi patria, como asimismo la So GRANADA(ALHAMBRA): GALERÍA DE ENTRADA AL SALÓN DE EMBAJADORES. DE FOTOGRAFÍA DE D. José GARCÍA AYOLA. Es esta una noticia que importa una primicia y que, á la verdad, á nosotros, viejos periodistas, acostumbrados á todas las fanfarrias de las acciones estrepitosas de la vida, excépticos por oficio, más excépticos de lo que se puede creer generalmente, nos reconcilia en mucho con ciertas fases de la existencia y que amengua en algo el convencimiento íntimo de la «infinita vanidad del todo.» Son 200,000 pesos colocados en una obra pía y de civilización, sin contar los intereses del capital empleado y adjudicado para el perpetuo mantenimiento de la escuela. Anádase lo que el fundador ha dado para otras obras de caridad; la fortuna de que acaba de desprenderse para crear la «Casa de España» en Buenos Aires, que así se llamará el edificio donde se encontrarán reunidos la legación de España, la casa del representante de este país en el nuestro, la Cámara de Comercio Española, el Club Catalán en el piso bajo, fragmentos todos de la madre patria, en virtud de la ficción diplomática de la exterritorialidad; el socorro á Valero, con que se asegura lo porvenir del poi:11e artista anciano, es decir, un total de un millón, y se comprenderá que aunque no sea sinó la íntima satisfacción utilitaria de complacerse á sí mismo.» Creemos digno de elogio el siguiente hecho: Pocos días antes del socorro prestado al insigne y anciano artista Sr. Valer°, el Sr. Castells, al presentársele una comisión del Centro Catalán de Buenos Aires, sociedad compuesta en su mayor parte de obreros catalanes y dependientes del comercio, pidiéndole que les facilitase cinco mil y pico de pesos para poder atender al pago de las deudas y atenciones del Centro,mediante la garantía mancomunada de todos los socios, les contestó: Aquí tienen ustedes la cantidad que me indican necesitar, nó como á prestada, sinó como á un obsequio que hago á mis corregionales los catalanes. El último acto de desprendimiento del Sr. Castells donando á su patria la «Casa de España», me rece especial mención, no sólo por su importancia, mas también por el ardoroso patriotismo que refleja la donación, destinada á hacer imperecedero su nombre en España. En prueba de ello basta que se lea el pensamiento y propósito consignados en el escrito oficial presentado al gobierno de S. M. el rey de Es ciedad española de beneficencia y la del Montepío de Montserrat, símbolos de la caridad y de la economía; la Cámara de Comercio española y el Centre Catalá, á fin de que reunidos en un solo edificio el comercio español y el genio catalán, que representan estas dos últimas colectividades, puedan hacer honrosa propaganda y abrir nuevos mercados, en este país de América, á los productos españoles… Soy, exclamó entusiasmado, el primer español que reivindica para nuestra patria un pedazo de esta tierra que en momentos angustiosos perdimos.
En este pedazo de tierra que es vuestro, puesto que yo os lo he comprado y dado al gobierno de nuestra España, encontrarán siempre los catalanes una escuela para su enseñanza, un apoyo para sus necesidades y un amparo para sus hijos. Haceos dignos por vuestros hechos, de que siempre pueda decirse de nosotros: Esos son los catalanes, !esta es la gloria de Es pana!» El ardiente patriotismo que las transcritas palabras rebosan, da en parte la clave de las generosidades y españolismo del Sr. Castells.

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CASA DE ESPAÑA donada por Don Luis Castells y Sivilla en 1889.
En las primeras épocas una parte del edificio de 5.000 mtrs 2 la utilizaba el Consulado español, la Cámara de Comercio Hispanoamericana y otros servicios diplomáticos españoles.
En la parte de abajo funcionaba el Centre Catalá y el Montepío de Montserrat.
Hoy día es sede del Casal Catalá de Buenos Aires situada en la calle Chacabuco del historico barrio de San Telmo.

Ceremonia de colocación de la piedra fundamental de la Casa de España en Buenos Aires por Luis Castells y Sivilla. 21/7/1889;
Artículo extraído de la revista Ilustración de Madrid, España:
SAN BAUDILIO DE LLOBREGAT.—€任asa donde nació D. Luis Castells y Sivilla. Al publicar, en el número 452 de esta ILUSTRACIÓN, la vista de la Casa de España en Buenos Aires y el retrato y biografia de su donador D. Luís Castells y Sivilla, dijimos que éste era hijo de una distinguida familia catalana y hoy nos complacemos en demostrar que el españolismo y amor patrio, de que ha dado tan evidentes pruebas nuestro compatricio. no sólo están arraigados en su ser, sino que puede muy bien decirse que, hasta cierto punto, los tiene heredados de sus ascendientes.
Vamos a evidenciarlo en sucintas palabras. La ascendencia del apellido de nuestro Castells cuenta siglos de antigüedad, y procede de digna y modesta cuna ca talana, hija de la laboriosidad, de la honradez y del estudio, que ha cumplido siempre los deberes de todo buen español. En obsequio a la brevedad nos concientaremos a lo que se refiere a los ascendientes de nuestro compatricio D. Luís Castells y Sivilla, en el presente siglo. Su abuelo, D. Baudilio Castells y Pons, labrador hacendado, vecino de San Baudilio de 1.1obregat, patentizó, en su esfera, actos de entusiasta patriotismo CO 1808, cuando Barcelona estaba ocupada por las tropas francesas. Fué modelo de laboriosidad y constancia; un verdadero español, y buen padre de familia de pura raza catalana, de sentimientos religiosos, que educó convenientemente a sus hijos, imponiéndose sacrificios superiores a los modestos recursos de que disponía como a padre de numerosa familia. Resultó de esta educación. que su segundo hijo D. José Castells y Comas, (el primogénito, o sea el hereu catalán, no debía, según tradición de familia, separarse del hogar doméstico) tuvo la gloria de obtener por oposición el empleo de catedrático de Anatomía del Real Colegio de Medicina y Cirujía de Barcelona, cargo que desempenó muchos años con la mayor lucidez; y de haber sido el catedrático más joven de España, hasta aquella fecha. Fue el doctor Castells el primer español que honró a su patria asistiendo a los Congresos científicos que se celebraban anualmente en el reino de Italia.
En el segundo año, ya asistieron con él otros españoles; y en el tercer Congreso al que asistió, el Dr. D. José Castells dió pruebas de su vasta erudición. En tres sesiones distintas, y sobre temas diversos, disertó brillantemente en los tres idiomas admitidos en aquellos Congresos científicos, esto es, en italiano, en latín y en francés. Desgraciadamente en 1850, a los 48 años de edad, fué víctima de un ataque cerebral que arrebató su preciosa existencia, malográndose, en flor, una gloria de España en la ciencia médica, entró de socio numerario de la Real Academia de Medicina y Cirujía de Barcelona en 1842; fué premiado con muchas condecoraciones y distinciones honoríficas, y socio corresponsal de las principales Academias españolas y extranjeras. Oigamos, por último, las siguientes palabras de la citada Real Academia, consignadas en el acta de la sesión pública de 2 de enero de 1851: «Bien puede ser gloriosa una carrera, que nunca »le falta al que la recorre una lágrima que verter. »También en la suya del fenecido año ha tenido que »verterla la Academia; y la ha vertido sobre la »tumba de uno de sus más laboriosos y distinguidos »miembros: del hábil anatómico, del diestro operador, del médico recomendable Dr. D. José Castells »y Comas, a quien, joven todavía y alentado por la »esperanza en el más envidiable porvenir, abatió la »enfermedad y hundió la muerte en la silenciosa cima del sepulcro: mas allá habrá recibido la única »corona inmarcesible, la de la inmortalidad, reservada a los que, como él, mueren en el ósculo del »Señor. —・!Vacío muy de llorar, oh malogrado amigo, dejaste al volar al Cielo, en este gremio que »tanto se honraba de contarte entre los suyos!!»

Los demás hijos recibieron la oportuna educación en Barcelona, manteniéndoles sus padres D. Baudilio Castells y D. Engracia Comas, fuera de la residencia del hogar doméstico, hasta que pudieron bastarse á sí mismos. Respecto a las especiales circunstancias del D. Luís Castells y Comas, padre de nuestro conspicuo compatricio, y de las de su señor tío materno, hijo también de una antigüa familia catalana, el Dr. D. Tomás Sivilla, Excmo: é Ilmo. Obispo de Gerona, actualmente decano de los prelados de Cataluña, y senador del Reino, viven aún, y por lo tanto no nos es permitido ocuparnos en ellos con el elogio que merecen. Diremos, sin embargo, que los dos son dignísimos hijos de Cataluna, y que, por sus condi ciones y méritos personales, son acreedores a la mayor consideración y aprecio de sus conciudadanos. Después de lo que acabamos de exponer, sólo como a un tributo de nuestra simpatía a todo cuanto se refiere a nuestro dadivoso compatricio, tenemos el gusto de publicar en esta edición, la que puede denominarse Casa cuna de Castells y Sivilla, en donde éste creció y respiró los primeros años de su infancia; residencia veraniega y propiedad de sus respetables padres, D. Luís Castells y Comas y Doña Rosa Sivilla, vecinos de Barcelona, situada en el centro de la hermosa vega del Llobregat, a menos de dos leguas de distancia de esta capital.
Concluiremos estas líneas pagando justo tributo de admiración y respeto a la distinguidísima e ilustre dama que unió su destino al de D. Luís Castells, doña Elisa Uriburu, que con fe y entusiasmo nunca desmentidos secundará su esposo en sus patrióticas y honrosas empresas y con angélico amor le acompaña en el camino de la caridad, uniendo al de aquél su nombre en multitud de instituciones benéficas. BUENOS AIRES: COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DE LA «CASA DE ESPAÑA . » El 2 del próximo pasado julio se procedió solemnemente, en Buenos Aires, a la colocación de la primera piedra sobre la que se levantará la Casa de España, donada generosamente a nuestra patria por don Luís Castells y su esposa dona Elisa Uriburu.
Reviste este acto mayor importancia y trascendencia de lo que puede juzgarse a primera vista, teniendo tal significación patriótica y diplomática, que no vacilamos en calificarlo como el hecho más digno de mención para la colectividad española residente en la Argentina y aún para España misma, en sus relaciones con aquella república. Comprendiéndolo con su patriótico sentimiento é infalible penetración, se adhirieron a la ceremonia los honrados elementos populares españoles, que residen en Buenos Aires, los cuales dieron con su presencia y su entusiasmo un carácter imponente y solemne a la fiesta, la primera de cuantas hasta la fecha ha celebrado en el Plata nuestra colectividad. Vamos a dar, siquiera sea a vuela pluma, una pálida idea de la solemnidad, mereciendo como merece quedar grabada en nuestra historia corno uno de sus acontecimientos más notables. El magnífico solar en que se alzará muy pronto la Casa de Espana, estaba lujosamente adornado bajo la dirección de D. Benito Roig. Dos inmensas graderías se alzaban de un lado y de otro, llenas de una muchedumbre inmensa. Ocho gigantescos mástiles sostenían al frente gallardetes argentinos y españoles que al flamear entremezclaban sus colores. Las paredes medianeras del solar estaban también cubiertas con los mismos colores, convirtiendo en elevado palco las azoteas laterales.
Entre las graderías paralelas, que corrían del frente al fondo del solar, se abría una ancha calle alfombrada que conducía a la tribuna central, donde se alzaba un trono magnífico con cuatro sillones tallados en roble, destinado a los padrinos, Ira. de Castells, en representación de la Reina Regente de España, y presidente Juárez Celman, al ministro de España Sr. López Guijarro y al senor arzobispo Aneiros. A las dos y media y abriéndose paso entre la apiñada muchedumbre que atestaba la calle de Chacabuco , fueron llegando lentamente los doscientos carruajes que conducían a los padrinos, Sr. arzobispo, acompanamiento e invitados, dando principio enseguida la ceremonia. La grúa que mantenía pendiente la piedra maniobró rápidamente y ésta quedó en su lugar, sujetando, para memoria de generaciones venideras, el acta correspondiente labrada en pergamino, monedas espanolas y argentinas y un número de El Correo Espanol y algunas otras publicaciones.
Con profusión se repartió un romance alusivo al acto, escrito por el Sr. Monner Sana, bien conocido en Barcelona, donde ha ejercido el periodismo por espacio de algunos años. El Sr. Presidente echó, con soberbia cuchara de oro y brillantes, la primera palada de cal. el Arzobispo pidió con sus bendiciones que el cielo diera toda clase de: fortunas al palacio español, y el senor López Guijarro completó la ceremonia pronunciando las siguientes palabras: «Senor Presidente: Señores: »Cumplo el grato deber de dar á V. E. públicas gracias, en nombre de mi Gobierno, por haber com partido con S. M, la Reina Regente de España, mi augusta Soberana, que ha conferido su representación para este acto a la distinguida dama que se sienta al lado de V. E., el padrinazgo de la futura Casa de España en Buenos Aires, cuya primera piedra vamos a colocar. »Donación generosa hecha por D. Luís Castells á su patria, esa casa, ese hogar español se alzará principalmente ante los ojos de la actual y de las futuras generaciones, como inmutable testimonio de la confraternidad en que viven y han de vivir la madre patria y esta hospitalaria y próspera nación argentina, a la que los españoles deseamos toda suerte de venturosas grandezas. »Los anales de mi España me han impedido siempre creer justa la supuesta felicidad de los pueblos sin historia.
Por el contrario, he creído siempre que los timbres de un glorioso abolengo deben inspirar legítimo orgullo a esas grandes personalidades históricas que se llaman viejas naciones. La mía tiene entre los más altos y gloriosos timbres de su pasado, el haber traído heróicamente su raza, su civilización, su espíritu, a estas magníficas riberas del Plata, que hoy le devuelven el beneficio siendo segunda patria de los españoles que vienen a fundar en ellas sus hogares, sus fortunas, sus familias: N.. 462 LA ILUSTRACION. 575 !Que la Providencia Divina, que guió á España en sus grandes empresas cristianas y civilizadoras de otros tiempos, proteja también el desarrollo de esta activa civilización argentina, puesta hoy, por su propio y noble esfuerzo, al frente de las naciones sudamericanas!» Entre vivas al presidente de la República Argentina y a los generosos donantes, terminó aquel acto conmovedor y entusiasta, que hubiera seguramente electrizado al espectador más indiferente, no fuera más que por su hermoso aspecto, pues más de 20.000 personas llenaban el local, invadían la calle y las azoteas, y llevaban en los corazones latente el sincero sentimiento de estrechísima fraternidad en tre espanoles y argentinos.
La madrina, dona Elisa Uriburu de Castells, recibió especialmente vítores y plácemes, al aparecer con lujoso a la vez que sencillo traje de ceremonia, de terciopelo verde, realzado con valiosas joyas de brillantes y esmeraldas y cruzado su pecho por la banda de damas nobles de María Luisa. Bella y majestuosa, se tributó en ella merecido homenaje a las damas argentinas, que tan digno lugar ocupan en muchos hogares españoles. El Orfeón español se lució como siempre cantando magistralmente el coro «Gloria á Espana,» y todas las sociedades españolas, siempre tan amantes de nuestra gloriosa patria, realzaron el acto con sus banderas y estandartes, que tantas y tan nobles tradiciones y recuerdos encierran para cuantos se han formado y viven en la nobilisima colectividad del Río de la- Plata. El expresado orfeón ostentaba el magnífico estandarte que al efecto le había regalado nuestro entusiasta compatriota D. Ramón Molera. ?Qué espanol pudo no conmoverse y sentir asomar a sus ojos lágrimas de sentimiento purísimo? Seguramente ninguno, porque jamás se ha dado ocasión de fiesta más patriótica, en sus efectos inmediatos y ulteriores, ni nunca se han visto más espontáneamente reunidos los elementos todos de la colectividad española y del pueblo hermano de que formamos parte. Hechos como el que relatamos quedan indelebles en la memoria de cuantos los han presenciado, y en la historia, en que merecidamente ocupan una página para eterno testimonio glorioso de aquellos que los realizaron.
Véase ahora el acta que de tan solemne ceremonia se levantó y fué firmada por el presidente de la República, la señora de Castells. Monseñor Aneiros, el ministro de España, Luís Castells y Sivilla, doctor Quirico Costa y varias otras personas: «En la ciudad de Buenos Aires, a 21 días del mes de julio del ano 1889, con presencia del excelentísimo presidente de la República Argentina, Dr. don Miguel Juárez Celman, del Excmo. enviado Extraordinario Ministro Plenipotenciario D. Salvador López Guijarro, y del Exmo. señor Arzobispo de Buenos Aires, Dr. Federico Aneiros y demás autoridades y personas que suscriben la presente acta, se procedió a colocar la piedra fundamental de este edificio destinado a las oficinas y habitaciones de la representa ción de Espana y asiento de las sociedades, Cámara de Comercio Española, Española de Beneficencia, Centre Catalá y Catalana de Socorros Mutuos, Monte-Pío de Monserrat, según consta en la generosa donación que por escritura pública otorgada ante el escribano Dr. Victorio A. Márquez, el día 28 de abril de este año, hizo a su patria el Sr. Luís Castells y Sivilla, residente en esta ciudad. »Fueron padrinos en este acto S. M. la Reina Regente de España, Dona María Cristina y su excelencia el señor Presidente de la República, habiendo sido autorizada por aquella para representarla en la solemnidad la Excma. señora Elisa Uriburu de Castells. »El Excmo. Sr. Arzobispo bendijo el suelo en que la futura casa de Espana va a levantarse. Acompaña a la piedra fundamental esta acta original cuya copia se guarda en el archivo de la Legación Espanola, extendidas ambas en pergamino, cuatro medallas conmemorativas del suceso y dos monedas de plata, una española y otra argentina en señal de amistad y cordial vinculación de relaciones e intereses existentes entre ambos pueblos hermanos. »Para que conste, firman el presente documento y su citada copia las autoridades y personas antes nombradas y de las demás que entre los asistentes han deseado firmarla.»
Inauguración de la Casa de España en Buenos Aires por parte de Luis Castells y Sivilla el 21 de mayo de 1891. El diário La Vanguardia de Barcelona da cuenta de esto el 23.6.1891.

                              Luis Castells y Sivilla.27.4.1858-25.2.1897.
Luis Castells y Sivilla.27.4.1858-25.2.1897.

Luis Castells y Sivilla tenía otro hermano varón llamado Alfonso Castells y Sivilla que se radicó en Islas Canarias y del cual hay descendencia hasta el presente. Tenía además cinco hermanas cuya foto luce a continuación:

Elisa, Concepción, Josefina (parada), Rosita y Enriqueta (con abanico).
Elisa, Concepción, Josefina (parada), Rosita y Enriqueta (con abanico).

 

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